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Shahr-e Sujte

Shahr-e Sujte (La Ciudad Quemada) es un yacimiento arqueológico y un asentamiento urbano de la Edad de Bronce que se sitúa a 60 km. de la ciudad de Zabol, en la provincia de Sistán y Baluchestán, al sudeste de Irán.
La antigua ciudad era una de las más grandes en los albores de la revolución urbana y su antigüedad se remonta al IV y III milenio a.C. Esta zona ocupa una superficie de 151 ha. junto a una necrópolis que mide 25 ha. en la parte occidental del paraje.
La necrópolis contiene entre 25.000 y 40.000 sepulturas antiguas.
El área fue excavada primeramente por el instituto italiano “Per l’Africa e l’Oriente” en 1967, que siguió trabajando hasta 1978. La excavación fue reanudada mucho después por el equipo de la Organización del Patrimonio Cultural y Turismo de Irán. Basándose en los descubrimientos de esta zona se ha establecido que el lugar se consideraba un núcleo de las rutas comerciales que conectaban Mesopotamia e Irán con las civilizaciones de Asia central e India, e incluso con zonas tan lejanas como China.
El proceso de asentamiento tuvo lugar hacia el 3200 a.C., en cuatro etapas de civilización antes de haber sido abandonado en el 1800 a.C.
El período I; muestra una estrecha conexión con los sitios del sur de Turkmenistán y la región de Qandahar en Afganistán, y con las aldeas de Quetta y Bampur cerca del río Hirmand y el lago Hamún y asimismo hay conexiones con las ciudades proto-elamitas de Juzestán y Fars en Irán a lo largo del mismo período.
Período II, Shahr-e Sujte mantuvo contactos con los centros pre-Harappan del valle del Indo en el este de Baluchestán, y continuó los contactos con el valle Bampur.
Shahr-e Sujte permaneció sepultado bajo 20 centímetros de gruesas capas de cenizas y polvo durante más de 4000 años antes de ser descubierto. El clima de la región es de desierto seco, lo que ayudó a preservar la civilización.
Durante muchos años la creencia común era que la antigua ciudad se incendió en tres ocasiones, causando el declive de su civilización. Pero la razón de su destrucción es aún una incógnita. No obstante, los hallazgos del asentamiento no ponen de manifiesto ninguna señal de incendios ni batallas en este lugar. Fue un centro industrial habitado por un pueblo experto que alcanzó un alto grado de desarrollo y avance en la civilización. Se dedicaron con gran destreza a la orfebrería, metalistería, fabricación de joyas, cestería, alfarería, arquitectura y muchas otras actividades (agricultura, ganadería, pescadería,…) y utilizaron el horno y el fuego. Por consiguiente, la denominación de “Ciudad Quemada” fue originada por haberse hallado montones de ceniza en el asentamiento. No se han descubierto huellas de batallas ni armas para probar que el final de esta civilización fuera consecuencia de un incendio. Los habitantes vivían en paz y su ciudad no estaba amurallada.
Los arqueólogos han descubierto cien montículos y millares de tumbas, y una serie de objetos relevantes en el asentamiento, tales como recipientes de cerámica con dibujos, sellos, un cráneo de hombre demostrando que la cirugía del cerebro se practicaba entonces y “el globo ocular artificial conocido más antiguo del mundo perteneciente a una mujer”, el cual fue colocado dentro la cavidad del ojo izquierdo de la mujer que se descubrió en el mismo asentamiento.
Shahr-e Sujte figura en la lista de patrimonio mundial de la UNESCO desde julio de 2014.

Shahr-e Sujte

Shahr-e Sujte (La Ciudad Quemada) es un yacimiento arqueológico y un asentamiento urbano de la Edad de Bronce que se sitúa a 60 km. de la ciudad de Zabol, en la provincia de Sistán y Baluchestán, al sudeste de Irán.
La antigua ciudad era una de las más grandes en los albores de la revolución urbana y su antigüedad se remonta al IV y III milenio a.C. Esta zona ocupa una superficie de 151 ha. junto a una necrópolis que mide 25 ha. en la parte occidental del paraje.
La necrópolis contiene entre 25.000 y 40.000 sepulturas antiguas.
El área fue excavada primeramente por el instituto italiano “Per l’Africa e l’Oriente” en 1967, que siguió trabajando hasta 1978. La excavación fue reanudada mucho después por el equipo de la Organización del Patrimonio Cultural y Turismo de Irán. Basándose en los descubrimientos de esta zona se ha establecido que el lugar se consideraba un núcleo de las rutas comerciales que conectaban Mesopotamia e Irán con las civilizaciones de Asia central e India, e incluso con zonas tan lejanas como China.
El proceso de asentamiento tuvo lugar hacia el 3200 a.C., en cuatro etapas de civilización antes de haber sido abandonado en el 1800 a.C.
El período I; muestra una estrecha conexión con los sitios del sur de Turkmenistán y la región de Qandahar en Afganistán, y con las aldeas de Quetta y Bampur cerca del río Hirmand y el lago Hamún y asimismo hay conexiones con las ciudades proto-elamitas de Juzestán y Fars en Irán a lo largo del mismo período.
Período II, Shahr-e Sujte mantuvo contactos con los centros pre-Harappan del valle del Indo en el este de Baluchestán, y continuó los contactos con el valle Bampur.
Shahr-e Sujte permaneció sepultado bajo 20 centímetros de gruesas capas de cenizas y polvo durante más de 4000 años antes de ser descubierto. El clima de la región es de desierto seco, lo que ayudó a preservar la civilización.
Durante muchos años la creencia común era que la antigua ciudad se incendió en tres ocasiones, causando el declive de su civilización. Pero la razón de su destrucción es aún una incógnita. No obstante, los hallazgos del asentamiento no ponen de manifiesto ninguna señal de incendios ni batallas en este lugar. Fue un centro industrial habitado por un pueblo experto que alcanzó un alto grado de desarrollo y avance en la civilización. Se dedicaron con gran destreza a la orfebrería, metalistería, fabricación de joyas, cestería, alfarería, arquitectura y muchas otras actividades (agricultura, ganadería, pescadería,…) y utilizaron el horno y el fuego. Por consiguiente, la denominación de “Ciudad Quemada” fue originada por haberse hallado montones de ceniza en el asentamiento. No se han descubierto huellas de batallas ni armas para probar que el final de esta civilización fuera consecuencia de un incendio. Los habitantes vivían en paz y su ciudad no estaba amurallada.
Los arqueólogos han descubierto cien montículos y millares de tumbas, y una serie de objetos relevantes en el asentamiento, tales como recipientes de cerámica con dibujos, sellos, un cráneo de hombre demostrando que la cirugía del cerebro se practicaba entonces y “el globo ocular artificial conocido más antiguo del mundo perteneciente a una mujer”, el cual fue colocado dentro la cavidad del ojo izquierdo de la mujer que se descubrió en el mismo asentamiento.
Shahr-e Sujte figura en la lista de patrimonio mundial de la UNESCO desde julio de 2014.

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