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El Hotel Más Alto de Irán

El emprendedor iraní Ebrahim Pourfaraj, delante del terreno de construcción con cimientos de 73 metros de profundidad para lo que dice será el mayor hotel de Irán. Pourfaraj está haciendo la gran apuesta de que, al levantarse los embargos, la economía de Irán se abrirá al mundo tras varios años de relación restringida.

Ebrahim Pourfaraj quiere erigir el hotel más grande de todo Irán.

Ya ha empezado su proyecto en el extremo norte de Teherán, un barrio de clase alta en la que la ciudad se eleva por las laderas coronadas de nieve de las montañas de Alborz. Usted desciende del coche, pasando con cautela por encima de un pequeño arroyo de montaña que corre por un canal junto al bordillo. Después de atravesar una caseta de obra, sale a la superficie en una plataforma de malla de acero orientada al borde de un gigantesco agujero. La empinada escala es asombrosa.

Las cuadrillas de obreros han excavado un agujero en una vertiente, de aproximadamente 73 metros de profundidad. Los obreros se trasladan en un ascensor naranja hasta el fondo, donde hemos visto sus diminutas figuras construyendo pisos subterráneos a muchos niveles de profundidad.

Pourfaraj dice que ninguna obra de construcción comercial en Irán ha alcanzado nunca esta profundidad. A pesar de las gafas de sol, se puede leer el orgullo en su cara. Los muros de hormigón protegen las paredes del agujero de los derrumbes, lo cual es una buena idea, ya que los enormes edificios de apartamentos se erigen justo al borde. No hay un sitio para oficinas o un campamento de obra, por lo que se han construido sobre los muros del enorme agujero. Las casetas de obra, naranjas, azules, rojas y blancas, accesibles por pasarelas suspendidas, cuelgan ahí como un cuadro abstracto en una pared. Nunca había visto algo así.

Las casetas de construcción están suspendidas en medio de la pared de hormigón de 73 metros que se ha excavado por debajo del nivel del suelo. Esta zona se convertirá finalmente en el aparcamiento subterráneo del hotel.

Un momento de esperanza

Las sanciones internacionales contra Irán se levantaron el mes pasado en el marco del acuerdo nuclear entre el país iraní y seis potencias mundiales. Se ha creado la esperanza, aunque no la garantía absoluta, de que la anémica economía de Irán se abrirá al mundo y prosperará, acaparando la atención de inversores y negocios que han estado bloqueados durante mucho tiempo.

Pourfaraj solía administrar el hotel Hilton de Teherán hace décadas, en la época en que había un hotel Hilton en Teherán. El nombre se cambió apenas después de la Revolución Islámica de 1979.

Posteriormente, se dedicó al negocio del turismo. Actualmente está construyendo este hotel, con la esperanza de aprovechar este momento de relativa apertura.

Sabe que será mejor que lo haga muy bien, ya que algunos de los accionistas de su plan miran hacia el agujero desde sus apartamentos de al lado. “Todos los días miran hacia abajo para ver si hay progreso,” dice Pourfaraj, cuyo proyecto exige un hotel que se alzará 53 pisos sobre el nivel de la tierra. Comprenderá muchos locales comerciales y una suite presidencial. En realidad, 42 suites presidenciales, preparadas para el caso de que Teherán sea anfitrión de alguna conferencia que atraiga a líderes del mundo.

Pourfaraj señala que él planea acabarlo dentro de dos años. A juzgar por el agujero que vi, debe haber empezado mucho antes de la aplicación del acuerdo nuclear que abrió camino para la inversión extranjera.

Su plan inicial requería un ritmo de construcción relativamente lento, financiado por inversores iraníes. Hoy, le gustaría construir más rápidamente – «si tengo el dinero», dice con una sonrisa que indica lo grande que podría ser ese «si».

Pourfaraj y sus socios preferirían no pedir préstamos a los bancos iraníes, que se han visto afectados por los problemas económicos del país. Preferiría atraer a inversores extranjeros. Está negociando con gente de Gran Bretaña, Azerbaiyán, Turquía, Malasia y otros.

Incluso me preguntó en broma si me gustaría invertir.

¿Alguna vez ha tenido pesadillas de que esto seguirá siendo solo un gran agujero en el suelo? El constructor del hotel se encoge de hombros ante esta posibilidad.

Sin inversores extranjeros, tendría que ralentizar el proyecto y encontrar algún otro tipo de financiación. Quizás pedir préstamos a los bancos iraníes, después de todo. Tal vez alquilar el espacio comercial de los pisos inferiores mientras los superiores se siguen construyendo. Un viejo refrán sostiene que si quieres salir de un hoyo, primero deja de excavar. Ebrahim Pourfaraj ya ha excavado su hoyo. Su única opción ahora es seguir construyendo.

El Hotel Más Alto de Irán

El emprendedor iraní Ebrahim Pourfaraj, delante del terreno de construcción con cimientos de 73 metros de profundidad para lo que dice será el mayor hotel de Irán. Pourfaraj está haciendo la gran apuesta de que, al levantarse los embargos, la economía de Irán se abrirá al mundo tras varios años de relación restringida.

Ebrahim Pourfaraj quiere erigir el hotel más grande de todo Irán.

Ya ha empezado su proyecto en el extremo norte de Teherán, un barrio de clase alta en la que la ciudad se eleva por las laderas coronadas de nieve de las montañas de Alborz. Usted desciende del coche, pasando con cautela por encima de un pequeño arroyo de montaña que corre por un canal junto al bordillo. Después de atravesar una caseta de obra, sale a la superficie en una plataforma de malla de acero orientada al borde de un gigantesco agujero. La empinada escala es asombrosa.

Las cuadrillas de obreros han excavado un agujero en una vertiente, de aproximadamente 73 metros de profundidad. Los obreros se trasladan en un ascensor naranja hasta el fondo, donde hemos visto sus diminutas figuras construyendo pisos subterráneos a muchos niveles de profundidad.

Pourfaraj dice que ninguna obra de construcción comercial en Irán ha alcanzado nunca esta profundidad. A pesar de las gafas de sol, se puede leer el orgullo en su cara. Los muros de hormigón protegen las paredes del agujero de los derrumbes, lo cual es una buena idea, ya que los enormes edificios de apartamentos se erigen justo al borde. No hay un sitio para oficinas o un campamento de obra, por lo que se han construido sobre los muros del enorme agujero. Las casetas de obra, naranjas, azules, rojas y blancas, accesibles por pasarelas suspendidas, cuelgan ahí como un cuadro abstracto en una pared. Nunca había visto algo así.

Las casetas de construcción están suspendidas en medio de la pared de hormigón de 73 metros que se ha excavado por debajo del nivel del suelo. Esta zona se convertirá finalmente en el aparcamiento subterráneo del hotel.

Un momento de esperanza

Las sanciones internacionales contra Irán se levantaron el mes pasado en el marco del acuerdo nuclear entre el país iraní y seis potencias mundiales. Se ha creado la esperanza, aunque no la garantía absoluta, de que la anémica economía de Irán se abrirá al mundo y prosperará, acaparando la atención de inversores y negocios que han estado bloqueados durante mucho tiempo.

Pourfaraj solía administrar el hotel Hilton de Teherán hace décadas, en la época en que había un hotel Hilton en Teherán. El nombre se cambió apenas después de la Revolución Islámica de 1979.

Posteriormente, se dedicó al negocio del turismo. Actualmente está construyendo este hotel, con la esperanza de aprovechar este momento de relativa apertura.

Sabe que será mejor que lo haga muy bien, ya que algunos de los accionistas de su plan miran hacia el agujero desde sus apartamentos de al lado. “Todos los días miran hacia abajo para ver si hay progreso,” dice Pourfaraj, cuyo proyecto exige un hotel que se alzará 53 pisos sobre el nivel de la tierra. Comprenderá muchos locales comerciales y una suite presidencial. En realidad, 42 suites presidenciales, preparadas para el caso de que Teherán sea anfitrión de alguna conferencia que atraiga a líderes del mundo.

Pourfaraj señala que él planea acabarlo dentro de dos años. A juzgar por el agujero que vi, debe haber empezado mucho antes de la aplicación del acuerdo nuclear que abrió camino para la inversión extranjera.

Su plan inicial requería un ritmo de construcción relativamente lento, financiado por inversores iraníes. Hoy, le gustaría construir más rápidamente – «si tengo el dinero», dice con una sonrisa que indica lo grande que podría ser ese «si».

Pourfaraj y sus socios preferirían no pedir préstamos a los bancos iraníes, que se han visto afectados por los problemas económicos del país. Preferiría atraer a inversores extranjeros. Está negociando con gente de Gran Bretaña, Azerbaiyán, Turquía, Malasia y otros.

Incluso me preguntó en broma si me gustaría invertir.

¿Alguna vez ha tenido pesadillas de que esto seguirá siendo solo un gran agujero en el suelo? El constructor del hotel se encoge de hombros ante esta posibilidad.

Sin inversores extranjeros, tendría que ralentizar el proyecto y encontrar algún otro tipo de financiación. Quizás pedir préstamos a los bancos iraníes, después de todo. Tal vez alquilar el espacio comercial de los pisos inferiores mientras los superiores se siguen construyendo. Un viejo refrán sostiene que si quieres salir de un hoyo, primero deja de excavar. Ebrahim Pourfaraj ya ha excavado su hoyo. Su única opción ahora es seguir construyendo.

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