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Tajt-e Soleiman

El enigmático conjunto arqueológico llamado Tajt-e Soleiman (El Trono de Salomón) está ubicado a 45 kilómetros del nordeste de Takab, en la provincia de Azarbaiyán Occidental, y alberga significativos vestigios de los períodos sasánida e ilkanatos. El profundo significado simbólico y espiritual de este paraje certifica la continuidad de una cultura que adoró el fuego y el agua a lo largo de 2500 años aproximadamente.

 

 

Tajt-e Soleiman se levanta en un valle a 2500 m. sobre el nivel del mar, rodeado de montañas, un lugar probablemente seleccionado por sus condiciones naturales. En el centro del sitio se halla una plataforma elíptica fortificada 60 metros por encima de las circundantes llanuras, cuya extensión es de 350 metros por 550 metros. Encima de esta plataforma se encuentra un lago artesiano (de casi 120 metros de profundidad), un templo zoroastriano del fuego, un templo dedicado a Anahita (la deidad de aguas), y un santuario real sasánida.

Los sasánidas empezaron a habitar este lugar a principios del siglo V, en el tiempo que ellos acabaron de construir el santuario real sobre la plataforma. El santuario estaba delimitado por una muralla rocosa de 13 metros de altura, con 38 torres y dos entradas (norte y sur). Los edificios principales se encuentran en el sector norte del lago, formando un recinto casi cuadrado con un templo zoroastriano del fuego en el núcleo. Este templo, hecho de ladrillos cocidos, tiene una planta cuadrada. Al este del templo del fuego se ve otro emplazamiento cuadrado para el “fuego permanente”. Más allá,hacia el este, se halla el templo de Anahita, también de planta cuadrada. La residencia real se sitúa al oeste de los templos. El lago se considera parte fundamental de la configuración y estaba bordeado por una valla rectangular.

Este lugar fue destruido a finales de la época sasánida, sin embargo se recuperó y fue parcialmente reconstruido por los ilkanatos en el siglo XIII. A unos kilómetros al oeste se ve un antiguo volcán, Zendan-e Soleiman (cárcel de Salomón) que se alza unos 100 metros sobre sus alrededores, con ruinas de lugares sagrados datados en el primer milenio a.C.  Contiene un profundo abismo de 80 metros de profundidad y 65 metros de diámetro aproximadamente, un cráter que una vez estuvo lleno de agua. El terreno de 10 hectáreas también comprende Tepe Mayid, un montículo arqueológico vinculado culturalmente a Zendan-e Soleiman; el monte Bilqis (3200 metros de altura), localizado a 7,5 kilómetros al nordeste de Tajt-e Soleiman, incluye los restos de una ciudadela sasánida, construida en arenisca amarilla.

Tajt-e Soleiman se consideraba el santuario principal y un lugar preeminente del Zoroastrismo, la religión oficial de los sasánidas. La monoteísta religión zoroastriana habría de influir de manera significativa en el islam y el cristianismo. Los diseños del templo del fuego y del palacio real, y la disposición general del sitio afectaron esencialmente al progreso de la arquitectura religiosa durante la época islámica, y sirvieron como una relevante referencia arquitectónica para otras culturas orientales y occidentales. Asimismo el sitio conlleva relevantes relaciones simbólicas; se vincula con creencias más antiguas que el zoroastrismo, así como con grandes figuras bíblicas y mitos.

Tajt-e Soleiman

El enigmático conjunto arqueológico llamado Tajt-e Soleiman (El Trono de Salomón) está ubicado a 45 kilómetros del nordeste de Takab, en la provincia de Azarbaiyán Occidental, y alberga significativos vestigios de los períodos sasánida e ilkanatos. El profundo significado simbólico y espiritual de este paraje certifica la continuidad de una cultura que adoró el fuego y el agua a lo largo de 2500 años aproximadamente.

 

 

Tajt-e Soleiman se levanta en un valle a 2500 m. sobre el nivel del mar, rodeado de montañas, un lugar probablemente seleccionado por sus condiciones naturales. En el centro del sitio se halla una plataforma elíptica fortificada 60 metros por encima de las circundantes llanuras, cuya extensión es de 350 metros por 550 metros. Encima de esta plataforma se encuentra un lago artesiano (de casi 120 metros de profundidad), un templo zoroastriano del fuego, un templo dedicado a Anahita (la deidad de aguas), y un santuario real sasánida.

Los sasánidas empezaron a habitar este lugar a principios del siglo V, en el tiempo que ellos acabaron de construir el santuario real sobre la plataforma. El santuario estaba delimitado por una muralla rocosa de 13 metros de altura, con 38 torres y dos entradas (norte y sur). Los edificios principales se encuentran en el sector norte del lago, formando un recinto casi cuadrado con un templo zoroastriano del fuego en el núcleo. Este templo, hecho de ladrillos cocidos, tiene una planta cuadrada. Al este del templo del fuego se ve otro emplazamiento cuadrado para el “fuego permanente”. Más allá,hacia el este, se halla el templo de Anahita, también de planta cuadrada. La residencia real se sitúa al oeste de los templos. El lago se considera parte fundamental de la configuración y estaba bordeado por una valla rectangular.

Este lugar fue destruido a finales de la época sasánida, sin embargo se recuperó y fue parcialmente reconstruido por los ilkanatos en el siglo XIII. A unos kilómetros al oeste se ve un antiguo volcán, Zendan-e Soleiman (cárcel de Salomón) que se alza unos 100 metros sobre sus alrededores, con ruinas de lugares sagrados datados en el primer milenio a.C.  Contiene un profundo abismo de 80 metros de profundidad y 65 metros de diámetro aproximadamente, un cráter que una vez estuvo lleno de agua. El terreno de 10 hectáreas también comprende Tepe Mayid, un montículo arqueológico vinculado culturalmente a Zendan-e Soleiman; el monte Bilqis (3200 metros de altura), localizado a 7,5 kilómetros al nordeste de Tajt-e Soleiman, incluye los restos de una ciudadela sasánida, construida en arenisca amarilla.

Tajt-e Soleiman se consideraba el santuario principal y un lugar preeminente del Zoroastrismo, la religión oficial de los sasánidas. La monoteísta religión zoroastriana habría de influir de manera significativa en el islam y el cristianismo. Los diseños del templo del fuego y del palacio real, y la disposición general del sitio afectaron esencialmente al progreso de la arquitectura religiosa durante la época islámica, y sirvieron como una relevante referencia arquitectónica para otras culturas orientales y occidentales. Asimismo el sitio conlleva relevantes relaciones simbólicas; se vincula con creencias más antiguas que el zoroastrismo, así como con grandes figuras bíblicas y mitos.

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